lunes, 30 de septiembre de 2013

¿Te amás o necesitás que te amen?

"¿Y el amor cómo va?"
Qué pregunta de mierda.
¿Te referís a eso que pasa con honestidad, confianza, tiempo y muchas otras cosas que vos y tu pareja no tienen?

Creo que mucha gente no sabe lo difícil que es estar con alguien que uno realmente considera "merecedor" de su amor. Ser exigente no es incorrecto en lo que respecta a los sentimientos. 
Es en serio complicado poder estar bien solo, sin que importe la presión de los demás. Lograr amarse uno mismo sin saltar de persona en persona porque no se puede concebir la vida sin ser compartida.
No digo que el deseo de amar y ser amado esté mal...pero si la desesperación. Y el alrededor que juzga aunque no lo diga; que empuja a que uno se sienta mal.

Todos queremos compartir, y que sea con alguien especial, no con cualquiera. Quizá mi visión de "especial" es más cercana a su definición: Singular o particular, que no es común o general; muy adecuado o propio para algo.
Puede que al haber entendido que tengo un valor como persona, como ser humano (sola), al aprender a amarme, me considere especial y quiera alguien igual para mi. O al revés...me sentiría singular si alguien así me eligiera.

¿Por qué el estado civil es lo primero que se pregunta junto con el estado laboral y el tema del estudio?¿No servimos como personas solas? 
A veces olvidamos preguntar al otro si es feliz, si está bien, si le gusta su situación.
¿Y si me gusta estar así?
¿Cómo no voy a ser exigente si creo que puedo serlo? 
No quiero un novio que le guste al resto, sino a mi; que me atraiga en su totalidad; que me haga sentir tan bien como me siento estando sola (y es difícil); que me acepte así; poder ser en su compañía como soy cuando él no está; no depender de si me habla; que mi mundo no empiece y termine en su presencia.

¿El amor cómo va? El amor propio muy bien, el amor de otro todavía no llegó. Seguramente porque aquel que me ame un día será por lo que soy y no por lo que él quiera que sea...y viceversa.
No siento que el amor tenga que ver con estar con alguien a pesar de todo. No tenemos por qué "soportar" ni conformarnos. Pero tampoco tiene que ver con cambiar uno ni querer cambiar al otro. Porque entonces ¿qué amamos?¿a quién?¿a esa persona o a quien es cuando está con nosotros?¿me amo o amo quien soy cuando estoy con él/ella? No es lo mismo.
¿A vos cómo te va con amarte?¿Qué pasa cuando estás solo?¿Qué sentirías si tu relación se termina?¿Buscarías a alguien de nuevo o te tomarías tu tiempo? 

Me parece que no somos tan modernos hablando en un plano general, porque está mal visto ser soltero a cierta edad. Como antes...a los 20, una mujer soltera, a ojos ajenos, se quedaría así para siempre. Ahora se estiró hasta los 30 o 40. Ahora, un hombre de 40, soltero, sin hijos, también se mira como algo terrible.
Tampoco cambiamos mucho nuestra visión hacia la gente que sólo mantiene relaciones de índole sexual. ¿Cuál es el problema? No es tu cuerpo, no debería molestarte. Prefiero ser honesta, cumplir con una necesidad y/o deseo sin mentirle a alguien sobre tener algo serio. Sin embargo, eso no implica que la persona no me importe, que no pueda tener una relación de afecto, amistad. Sólo no quiero verlo mucho, ni hablar siempre.
Es válido también, para alguien del sexo femenino, no querer un compromiso del estilo "hacemos todo juntos".

Me gusta estar sola. No me hace anormal, ni mala. Significa que logré algo que otra gente no...amarme. Me encontré, me hago feliz, me siento segura. Y el día que esté seriamente con alguien, quiero que eso que tengo conmigo, siga.
El amor me llegó hace un tiempo, poco. El amor por mi.
Muchos no saben lo mágico que es poder disfrutar de ciertas cosas tanto solo como en pareja. Yo si.
A veces estoy triste y anhelo, o siento nostalgia. A todos nos pasa. Pero puedo darme cuenta que estoy bien cuando salgo a caminar, escuchando música y todo lo malo no importa, porque sé que existe lo bueno también. Llegué al punto en que digo "quiero estar con alguien, pero estoy tan bien sola..."
Nadie me exige nada, salvo yo. Mis retos, mis metas, son cosas que me gustan, son para mi y nadie más.

Si, ser egoísta no es necesariamente algo malo. Pensar en uno mismo antes que en otros, a veces hace que, después, podamos pensar en esos otros sin pensar en uno mismo.

Es hora de darse cuenta que ciertas preguntas rompen las pelotas. Y dejar de hacerlas. Porque, seguramente, tampoco nos gusta que nos las hagan



jueves, 5 de septiembre de 2013

La muerte vive entre nosotros, pero que la vida no muera.

Recuerdo no haberle temido a la muerte:

Cuando tenía 9 años, mientras me hacía una nebulización, empecé a no poder respirar. Qué ironía, ¿no? En resumen, me desmayé... y lo que sigue, me lo contó mi vieja...


Ella y su pareja me llevaron en remis al hospital. Yo acostada atrás, en brazos de mamá. Suspiré fuerte, pudo sentir que me perdía, pero no me dejó ir. Golpeó mi pecho mientras me hacía respiración boca a boca. Me trajo de nuevo.

Cuando desperté en esa habitación extraña, en recuperación, no sentía nada. Nada más que paz. No miraba tele, hablaba poco. Todas mis visitas llevaron libros, y yo, para nada amante de la lectura, leía. No paraba de hacerlo.
Hasta que un día volví a ser "normal" .

En séptimo grado nos hicieron hablar de los miedos. Muchos de mis compañeros dijeron que temían a la muerte. Yo no. Nunca la vi como algo de temer. No MI muerte.


Recuerdo haberle tenido miedo a la vida:


Años más tarde, otra enfermedad (no grave, pero molesta) vino para quedarse, después de mucho tiempo.

Esta vez la muerte no apareció de forma sorpresiva, sino que la busqué. En varias oportunidades. Y cada una de ellas, me eché para atrás. Pensé en los sueños por cumplir, en mi familia, mis amigos...todo lo que dejaría. ¿Cómo podía ser tan egoísta? Pero en ese momento no lo vi. Simplemente creí que no era lo suficientemente valiente para terminar.
Era infeliz, miserable...no vivía, sólo estaba viva.
Mamá estuvo a mi lado durante esa gran tristeza también. Podría decir que me salvó de nuevo.
Qué ganas de ser normal...qué lindo sería.

Le temo a la vida y a la muerte en su justa medida. Cada tanto. Pero enfrento ambas todos los días. Como cualquier persona...


Pasaron aún más años y me di cuenta de algo...

Cobardía es huir. Morir, para mi, era una forma de huir. De dejar lo malo atrás, de terminar el sufrimiento, lo complicado. Era cobarde por querer irme, pero valiente por haberme quedado.

Cada vez que fallamos, nos sentimos morir en vida, por eso deseamos morir de verdad. Porque creemos que al menos así no tendremos que seguir sintiéndolo.


Y algo que nos hace morir cada vez, es el desamor o perder un gran amigo. Porque, suena egoísta, pero la muerte real, puede que sea más sencilla de llevar que la muerte sentimental. Cuando se acaba una relación y nadie murió, pensamos "¿cómo sigo sin esa persona?¿cómo sigue sin mi?" Es allí cuando más fuertes son las ganas de dejar el mundo. Y es allí cuando más fuerte hay que luchar para quedarse en él. Porque sólo viviendo podremos volver a sentir lo que creíamos perdido para siempre y que nunca volvería a pasar.

Sólo peleando podemos darnos totalmente por vencidos o ganar. Podemos recuperar o perder, pero habiendo dado batalla.

Morí en cuerpo, morí en alma, quise morir.

Ahora no sólo estoy viva, vivo y quiero hacerlo. Duele mucho, pero cuando veo el mundo que podría conocer, la gente hermosa y lo que podría cambiar al estar acá, no tengo dudas que me quiero quedar hasta que "me dejen".

Jamás conté esto abiertamente porque temía lo que pudieran pensar de mi. Sin embargo, aunque lo usen en mi contra, no importa. Quizá ayude a alguien saber que entendí que vivir, por más difícil que sea, por mucho que duela...vale la pena.