viernes, 20 de mayo de 2016

Para seguir viviendo.

Olvidar su cara. Olvidar su voz, su sonrisa y su forma de reír. Olvidar sus ojos, su boca, sus manos. Todo su cuerpo. Olvidar su forma de tocarme, de besarme y hacerme el amor. Olvidarlo mezclándose conmigo. Olvidar su música, sus letras. Sus instrumentos. Olvidar sus gustos. Olvidarlo cocinando para mi. Sacándome fotos. Olvidar su mano agarrando la mía al caminar. Olvidarlo mirándome. Abrazándome al dormir. Olvidar sus halagos, sus regalos. Olvidar su dirección y su teléfono. Su casa. Olvidarnos juntos en lugares. Olvidar sus mañas. Sus malos chistes. Olvidar a su familia y amigos. Sus mascotas. Olvidar sus "te amo", sus "gracias". Sus "cruzar la ciudad para no dejarme sola". Recordar su egoísmo. Su frialdad. Recordar su temor a hablar. A decir en voz alta. Recordar que no puede admitir sus errores. Y que dejó de sentir amor. Recordar sus silencios. Sus caras de hartazgo. Recordar sus reproches. Sus castigos. Recordar sus malas formas. Para pedir cosas y para preguntar. Sus horribles sugerencias sobre mi persona. Recordar sus ganas de cambiarme. Recordar para olvidar. Inventar si es necesario. Porque si recuerdo todo lo que hizo que lo ame, jamás podré olvidarlo. Y si no lo olvido, va a seguir doliendo.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Para entender.

¿Cuántas veces podés equivocarte antes de aprender, y cuántas más hasta dejar de hacerlo mal?
¿Cuántos errores podés cometer con la misma persona?
¿Cuántas oportunidades vas a tener y vas a dar?
¿Cuántas veces te van a perdonar, y cuántas vas a perdonarte?
¿Cuántas vidas hacen falta para limpiar todo lo malo?
¿Qué cosas se consideran realmente importantes para cambiar?
¿Cuántos años necesitás para no olvidar, pero sí seguir adelante?
¿Cuánto tiempo vas a cargar con esa culpa?
¿Cuándo vas a hacerte responsable?
¿Por qué levantamos más peso del que podemos?
¿Cuánto falta para dejar de pensar, reaccionar y empezar a actuar?
¿Hasta qué edad podés borrar y reescribir?
¿Qué tan viejo podés ser para comenzar tu historia?
¿Cuándo es el momento indicado para darse cuenta y empezar a vivir?
¿Quién dijo que tenía que ser ayer, que es hoy o será mañana?
¿Cuánto podés perder antes de jugar para ganar?
¿Cuándo te das cuenta que el triunfo no está en el resultado?
¿Cuándo dejás de soñar y salís a buscar?
¿Por qué es tan fácil pedir y tan difícil dar?
¿Por qué hay que encajar?
¿Qué nos hace querer ser como todos?
¿Por qué ser yo no puede funcionar?
¿Qué se rompe si no sigo a la manada?
¿Cuándo se volvió popular ser malo?
¿Por qué seguís esperando que el otro sea como vos?
¿Por qué buscás la perfección en lo ajeno y lo propio, en lugar de aceptar todo como es?
¿Cuándo vas a aprender la diferencia entre "perfecto" y "mejor"?

Lo mejor para vos, puede no ser lo mejor para los demás.
Los cambios no se dan de un día para el otro.
No sos perfecto, no pidas que otros lo sean.
Mirate al espejo y no veas tanto por la ventana.
Buscá la verdad en tus ojos y seguí los sueños de tu corazón.
Hacete cargo de lo que puedas.
Sé responsable, no culpable.
Pensar, hacer y sentir, van de la mano.
Perder es quedarse parado.
Casi nunca es tarde.
No trates de agradar a los demás si ya te agradás.
No cambies lo que te gusta sólo porque al resto no.
Aceptate.
Sé paciente. Con los demás y con vos.
No permitas que otros abusen de tu bondad, ni dejes de ser bueno para que no pase.
Mejorá lo que creas que no funciona.
No olvides, pero no vivas en el pasado.
Viví lo que es, no aquello que no fue, ni sabés si será.

Pero lo más importante es que hagas todo en tus tiempos. Y que sepas que todo lo que no fue lindo, también fue bueno, porque sirvió.

Pasó porque tenía que pasar.
Será cuando deba ser.

martes, 9 de septiembre de 2014

Ver la vida como el rugby.

Como muchos saben, Los Pumas fueron invitados al Rugby Championship después de quedar terceros en el mundial (2007). Fue una oportunidad única que podían dejar pasar e intentar mucho más tarde, con un equipo más fuerte y afianzado; o podían aprovecharla para crecer, para jugar todos los años con los 3 mejores equipos del mundo, para meterse en un nivel más alto al que estaban acostumbrados. 
La UAR no tiene las mismas posibilidades. Acá el rugby no es un trabajo. Además es amateur. Ni hablar de los jugadores que se fueron por su edad, y que el equipo tuvo que armarse otra vez. 
En toda actividad se busca ser mejor, porque el mundo te enseña a querer eso, pero de la forma equivocada. Está bien ganar sin importar la manera, está bien destacarse y que el resto del grupo quede atrás... ¿está bien? 
Lamentablemente el rugby no se juega en todos lados y es un deporte para cierta clase (algo que no comparto), pero muestra cómo es luchar a pesar del miedo y las dudas, entender que no importa qué tan grande sea lo que viene. El rugby enseña qué es un equipo en serio, porque podés destacarte, pero no podés hacerlo solo. 
Nuestro problema es buscarle un Dios a cada cosa. "El mejor jugador"... si hay UN mejor jugador, no hay un mejor equipo. 
Nuestro problema es que nos enseñan que perder está mal, no que del "mal" resultado se puede aprender a mejorar cada día.
No se trata de ganar, sino de querer ser mejor. Y eso se logra con tiempo.
Los Pumas tienen muchos trofeos en torneos donde los equipos son iguales que ellos en este torneo de grandes. Es un honor y un desafío participar ahí. Por eso aceptaron, a pesar de no estar en su mejor nivel como grupo.
El fútbol, un hermoso deporte, nacional por elección, dejó de ser así hace tiempo. Un deporte humilde, de amistades, que pasó a ser cuestión de dinero y fama.
Con todo respeto. No quiero decir que uno es mejor que otro. Los dos me gustan mucho. Pero uno me dejó cosas que me sirven más para vivir.
El deporte dejó de ser un disfrute, una enseñanza, y se convirtió en la importancia que le damos al resultado.
¿Eso le vamos a dejar a los que llegan al mundo?
Esto va más allá de números. Es lo que el rugby me enseñó.
No importa si lo juegan los "ricos", porque lo veo desde otro lado.
No es fanatismo, es admiración. Admiro las agallas para hacerle frente a eso que parece imposible.
Eso deberíamos hacer todos en la vida. Ir para adelante con fuerza, aunque algo nos empuje para atrás.
Vos tenés la pelota y, muchas veces, tenés que correr solo. Pero tu equipo nunca deja de estar ahí para bancarte.

El deporte deja enseñanzas más allá de los números. Parece que el mundo olvidó eso.
Y es una tristeza que haya tanta gente que ayude a olvidar.

jueves, 15 de mayo de 2014

Limpia.

 Abrió la canilla, puso el tapón y dejó correr el agua. Aquel sonido hizo callar las voces de su cabeza, las de los miedos y los imposibles.
 Afuera lluvia, adentro música suave; la estufa y un toallón limpio la esperaban.
Puso velas alrededor de la bañera y tiró sales , cosa que nunca había hecho, pero quería probar.
Dejó sobre la cama un camisón recién planchado y se quitó lo que llevaba puesto. Así caminó hasta ese momento tan suyo, desnuda.
 No era un baño de rutina, sino uno especial, relajante. Un baño de madrugada.
 Cuando el vapor ocupó todo, cerró la canilla y se metió, despacio, disfrutando del agua caliente mojando cada parte de su cuerpo. Entonces, medio acostada, echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos. Suspiró.
 Pero con tanta calma, las voces empezaron otra vez.
"Tengo que hacer muchas cosas, no sé por qué las sigo dejando de lado. Son tan simples y me van a hacer tan bien.
¿A qué le temo?¿A sentirme plena?
Ahora pienso esto y después será igual que siempre. Posponer es mi forma de vida.
¿Por qué? Terminar algo no significa que no quede nada por hacer. Sólo da más espacio a cosas nuevas.
¿Será eso? Claro, el miedo a lo desconocido. Ese lugar poco confortable.
Pero es aburrido vivir sin cambios. Además no son riesgos, son cosas que me darían placer.
¿Entonces le temo a ser un poco más feliz? Qué absurdo.
¡BASTA!"
Y pensó una última cosa: "Ya sé qué quiero y cómo conseguirlo, sólo debo salir a buscarlo. No más ideas, sólo acciones. Nada es imposible."
 Cesaron las palabras en su mente, porque había decidido actuar y ya no pensar.
 Lavó su figura suave; cubrió sus preocupaciones tontas con jabón y dejó que el agua se las lleve. Sumergió su cabeza y no escuchó más que el afuera. Respiraba profundamente.
Salió sin prisa y, cuando su cara sintió el aire, abrió los ojos.
Quitó el tapón. A medida que el agua dejaba de tocar su cuerpo, pudo sentir las dudas alejándose también.
Sonrió.
Todo lo malo se había escurrido.
 Cubrió su pelo, se secó y fue a su cuarto a vestirse.
Mientras la ropa rozaba su piel, miró por la ventana y notó que ya no llovía. Hasta podía ver la luna llena y brillante.
Sonrió de nuevo pero, esta vez, sus ojos se humedecieron.
Las lágrimas caían por sus mejillas y 'Claire de Lune' acariciaba sus oídos.
 Ella había limpiado todo su ser, y la tormenta la ciudad, el cielo.
Ahora ella también brillaba. 

  No fue un baño de rutina, sino uno especial, relajante. Un baño de madrugada.

sábado, 19 de abril de 2014

Este hambre de conocimiento.

 ¿Por qué algunos nos preguntamos todo?

 Hace poco alguien me preguntó, justamente, "¿todo tenés que saber?". Me dejó pensando.
No, no tengo que saber todo. Sería estúpido intentarlo y aburrido lograrlo.
Entonces lo pensé más. Si, realmente pregunto mucho. Y no dejo salir de mi boca cada pregunta que pienso. Pero se me escapan tantas.

¿Es malo cuestionarse las cosas? Es imposible no hacerlo.
Llegamos a este mundo llenos de incógnitas, de dudas... y, aún así, parecemos saberlo todo. Como si cada cosa resultara natural. Cada aprendizaje, cada conocimiento, son placeres, son regalos.
Al crecer dejamos de preguntar a los demás, pero no de preguntarnos. Nos da vergüenza querer saber. Muchas veces con la excusa de que lo que se siente no se cuestiona... ¿Por qué no? La cabeza y el corazón deben ir de la mano. Para no ser tan inconscientes. Para no ser tan fríos.

 No toda pregunta tiene que ser contestada. Alguna tal vez no tenga respuesta. A veces sólo hacerla, sólo decirla en nuestra mente, el sólo hecho de su existencia, es la contestación. Y nos hace sentir vivos, porque no lo sabemos todo. Porque tenemos, claramente, mucho por conocer.

 Tener siempre tan claras las cosas y saber, exactamente, dónde estás plantado es, precisamente, estar plantado, parado, quieto. Las preguntas nos mueven.
Aunque, por momentos, parecemos perder el equilibrio, la razón, la cordura, ahí está la magia, el riesgo y la emoción. ¿Cómo sabríamos caminar derecho sin torcernos un poco, sin mirar desde afuera?¿Cómo encontrarse sin perderse?

 No dejamos de querer saber. Nos da miedo, que es otra cosa.
 ¿Cómo un adulto, alguien serio, puede preguntar como un niño?¿No somos todos niños acaso? Niños asustados, inseguros. 
Éramos más valientes cuando teníamos menos años, pero más sueños.
Entonces no temíamos preguntar. Lo deseábamos. Ahora lo necesitamos. 
Sin embargo, muchas veces no podemos hacerlo, porque "no es correcto". Porque deja al descubierto esa inseguridad. ¿Y qué tiene eso de malo? No te hace más débil ser curioso y equivocarte. Irónicamente, te vuelve frágil estar siempre detrás de un escudo. Tanto que podés quedar roto para siempre. Porque no supiste cómo hacerte fuerte.
 Preguntar y preguntarme, me hace valiente.

No, no tengo que saber todo, ni quiero que así sea. Pero me gusta cuestionarme lo que pasa a mi alrededor y dentro mío. Para saber que siento, que pienso y que existo. 
Hago las preguntas que no puedo responder, o no quiero, o que ya sé cómo contestar.

 Lejos de buscar justificar mis ganas de conocer, pero muy cerca de querer expresar mi pensar, mi sentir y, quizá, encontrar quien me entienda.

 La vida está hecha de preguntas. Y son ellas, muchas veces, las que nos mantienen vivos. Porque detrás de todo hay un interrogante.

 Es este hambre de conocimiento.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Algo queda en uno...

Te vas a la cama temprano, sin cenar, porque la tristeza te supera. Perdiste mucha gente querida y hoy es uno de esos días en que ya no querés perder. Estás cansado, el pecho se siente apretado por la angustia, el cuerpo te queda chico. Mirás al techo; el único ruido es el del aire que corre. Ni tu respiración se escucha. Querés llorar y dormir hasta que todo pase, querés no tener que verlos irse. Pero igual se van. Despertás o te secás las lágrimas y no fue un sueño, se fueron, se siguen yendo. Y te preguntás..."¿Para qué ser mejor persona si nadie se queda? Nadie permanece para compartirlo o notarlo. Nadie lucha por mi". Y te respondés... "Porque mientras dure, hay que tratar de que sea hermoso. Porque si es hermoso quedará, no sólo en la memoria, sino en el corazón y en el alma de ambos. Nunca se olvidarán y quizá por eso hasta se busquen un día, y se encuentren de nuevo. Porque tal vez yo deba luchar por mi...y por quien teme luchar también. O simplemente porque algo permanecerá, capaz no en la historia pero si en uno mismo...saber que hiciste las cosas bien. Por eso hay que hacerlas así". Sin embargo, ¿a quién le importa si hablo desde mi corazón? Si ya creen conocerme, si piensan que pueden juzgarme, si se irán de todas formas... A mi me importa.

lunes, 30 de septiembre de 2013

¿Te amás o necesitás que te amen?

"¿Y el amor cómo va?"
Qué pregunta de mierda.
¿Te referís a eso que pasa con honestidad, confianza, tiempo y muchas otras cosas que vos y tu pareja no tienen?

Creo que mucha gente no sabe lo difícil que es estar con alguien que uno realmente considera "merecedor" de su amor. Ser exigente no es incorrecto en lo que respecta a los sentimientos. 
Es en serio complicado poder estar bien solo, sin que importe la presión de los demás. Lograr amarse uno mismo sin saltar de persona en persona porque no se puede concebir la vida sin ser compartida.
No digo que el deseo de amar y ser amado esté mal...pero si la desesperación. Y el alrededor que juzga aunque no lo diga; que empuja a que uno se sienta mal.

Todos queremos compartir, y que sea con alguien especial, no con cualquiera. Quizá mi visión de "especial" es más cercana a su definición: Singular o particular, que no es común o general; muy adecuado o propio para algo.
Puede que al haber entendido que tengo un valor como persona, como ser humano (sola), al aprender a amarme, me considere especial y quiera alguien igual para mi. O al revés...me sentiría singular si alguien así me eligiera.

¿Por qué el estado civil es lo primero que se pregunta junto con el estado laboral y el tema del estudio?¿No servimos como personas solas? 
A veces olvidamos preguntar al otro si es feliz, si está bien, si le gusta su situación.
¿Y si me gusta estar así?
¿Cómo no voy a ser exigente si creo que puedo serlo? 
No quiero un novio que le guste al resto, sino a mi; que me atraiga en su totalidad; que me haga sentir tan bien como me siento estando sola (y es difícil); que me acepte así; poder ser en su compañía como soy cuando él no está; no depender de si me habla; que mi mundo no empiece y termine en su presencia.

¿El amor cómo va? El amor propio muy bien, el amor de otro todavía no llegó. Seguramente porque aquel que me ame un día será por lo que soy y no por lo que él quiera que sea...y viceversa.
No siento que el amor tenga que ver con estar con alguien a pesar de todo. No tenemos por qué "soportar" ni conformarnos. Pero tampoco tiene que ver con cambiar uno ni querer cambiar al otro. Porque entonces ¿qué amamos?¿a quién?¿a esa persona o a quien es cuando está con nosotros?¿me amo o amo quien soy cuando estoy con él/ella? No es lo mismo.
¿A vos cómo te va con amarte?¿Qué pasa cuando estás solo?¿Qué sentirías si tu relación se termina?¿Buscarías a alguien de nuevo o te tomarías tu tiempo? 

Me parece que no somos tan modernos hablando en un plano general, porque está mal visto ser soltero a cierta edad. Como antes...a los 20, una mujer soltera, a ojos ajenos, se quedaría así para siempre. Ahora se estiró hasta los 30 o 40. Ahora, un hombre de 40, soltero, sin hijos, también se mira como algo terrible.
Tampoco cambiamos mucho nuestra visión hacia la gente que sólo mantiene relaciones de índole sexual. ¿Cuál es el problema? No es tu cuerpo, no debería molestarte. Prefiero ser honesta, cumplir con una necesidad y/o deseo sin mentirle a alguien sobre tener algo serio. Sin embargo, eso no implica que la persona no me importe, que no pueda tener una relación de afecto, amistad. Sólo no quiero verlo mucho, ni hablar siempre.
Es válido también, para alguien del sexo femenino, no querer un compromiso del estilo "hacemos todo juntos".

Me gusta estar sola. No me hace anormal, ni mala. Significa que logré algo que otra gente no...amarme. Me encontré, me hago feliz, me siento segura. Y el día que esté seriamente con alguien, quiero que eso que tengo conmigo, siga.
El amor me llegó hace un tiempo, poco. El amor por mi.
Muchos no saben lo mágico que es poder disfrutar de ciertas cosas tanto solo como en pareja. Yo si.
A veces estoy triste y anhelo, o siento nostalgia. A todos nos pasa. Pero puedo darme cuenta que estoy bien cuando salgo a caminar, escuchando música y todo lo malo no importa, porque sé que existe lo bueno también. Llegué al punto en que digo "quiero estar con alguien, pero estoy tan bien sola..."
Nadie me exige nada, salvo yo. Mis retos, mis metas, son cosas que me gustan, son para mi y nadie más.

Si, ser egoísta no es necesariamente algo malo. Pensar en uno mismo antes que en otros, a veces hace que, después, podamos pensar en esos otros sin pensar en uno mismo.

Es hora de darse cuenta que ciertas preguntas rompen las pelotas. Y dejar de hacerlas. Porque, seguramente, tampoco nos gusta que nos las hagan