Como muchos saben, Los Pumas fueron invitados al Rugby Championship después de quedar terceros en el mundial (2007). Fue una oportunidad única que podían dejar pasar e intentar mucho más tarde, con un equipo más fuerte y afianzado; o podían aprovecharla para crecer, para jugar todos los años con los 3 mejores equipos del mundo, para meterse en un nivel más alto al que estaban acostumbrados.
La UAR no tiene las mismas posibilidades. Acá el rugby no es un trabajo. Además es amateur. Ni hablar de los jugadores que se fueron por su edad, y que el equipo tuvo que armarse otra vez.
En toda actividad se busca ser mejor, porque el mundo te enseña a querer eso, pero de la forma equivocada. Está bien ganar sin importar la manera, está bien destacarse y que el resto del grupo quede atrás... ¿está bien?
Lamentablemente el rugby no se juega en todos lados y es un deporte para cierta clase (algo que no comparto), pero muestra cómo es luchar a pesar del miedo y las dudas, entender que no importa qué tan grande sea lo que viene. El rugby enseña qué es un equipo en serio, porque podés destacarte, pero no podés hacerlo solo.
Nuestro problema es buscarle un Dios a cada cosa. "El mejor jugador"... si hay UN mejor jugador, no hay un mejor equipo.
Nuestro problema es que nos enseñan que perder está mal, no que del "mal" resultado se puede aprender a mejorar cada día.
No se trata de ganar, sino de querer ser mejor. Y eso se logra con tiempo.
Los Pumas tienen muchos trofeos en torneos donde los equipos son iguales que ellos en este torneo de grandes. Es un honor y un desafío participar ahí. Por eso aceptaron, a pesar de no estar en su mejor nivel como grupo.
El fútbol, un hermoso deporte, nacional por elección, dejó de ser así hace tiempo. Un deporte humilde, de amistades, que pasó a ser cuestión de dinero y fama.
Con todo respeto. No quiero decir que uno es mejor que otro. Los dos me gustan mucho. Pero uno me dejó cosas que me sirven más para vivir.
El deporte dejó de ser un disfrute, una enseñanza, y se convirtió en la importancia que le damos al resultado.
¿Eso le vamos a dejar a los que llegan al mundo?
Esto va más allá de números. Es lo que el rugby me enseñó.
No importa si lo juegan los "ricos", porque lo veo desde otro lado.
No es fanatismo, es admiración. Admiro las agallas para hacerle frente a eso que parece imposible.
Eso deberíamos hacer todos en la vida. Ir para adelante con fuerza, aunque algo nos empuje para atrás.
Vos tenés la pelota y, muchas veces, tenés que correr solo. Pero tu equipo nunca deja de estar ahí para bancarte.
El deporte deja enseñanzas más allá de los números. Parece que el mundo olvidó eso.
Y es una tristeza que haya tanta gente que ayude a olvidar.
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