viernes, 1 de noviembre de 2013

Algo queda en uno...

Te vas a la cama temprano, sin cenar, porque la tristeza te supera. Perdiste mucha gente querida y hoy es uno de esos días en que ya no querés perder. Estás cansado, el pecho se siente apretado por la angustia, el cuerpo te queda chico. Mirás al techo; el único ruido es el del aire que corre. Ni tu respiración se escucha. Querés llorar y dormir hasta que todo pase, querés no tener que verlos irse. Pero igual se van. Despertás o te secás las lágrimas y no fue un sueño, se fueron, se siguen yendo. Y te preguntás..."¿Para qué ser mejor persona si nadie se queda? Nadie permanece para compartirlo o notarlo. Nadie lucha por mi". Y te respondés... "Porque mientras dure, hay que tratar de que sea hermoso. Porque si es hermoso quedará, no sólo en la memoria, sino en el corazón y en el alma de ambos. Nunca se olvidarán y quizá por eso hasta se busquen un día, y se encuentren de nuevo. Porque tal vez yo deba luchar por mi...y por quien teme luchar también. O simplemente porque algo permanecerá, capaz no en la historia pero si en uno mismo...saber que hiciste las cosas bien. Por eso hay que hacerlas así". Sin embargo, ¿a quién le importa si hablo desde mi corazón? Si ya creen conocerme, si piensan que pueden juzgarme, si se irán de todas formas... A mi me importa.

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