viernes, 20 de mayo de 2016
Para seguir viviendo.
Olvidar su cara.
Olvidar su voz, su sonrisa y su forma de reír.
Olvidar sus ojos, su boca, sus manos. Todo su cuerpo.
Olvidar su forma de tocarme, de besarme y hacerme el amor. Olvidarlo mezclándose conmigo.
Olvidar su música, sus letras. Sus instrumentos.
Olvidar sus gustos.
Olvidarlo cocinando para mi. Sacándome fotos.
Olvidar su mano agarrando la mía al caminar.
Olvidarlo mirándome. Abrazándome al dormir.
Olvidar sus halagos, sus regalos.
Olvidar su dirección y su teléfono. Su casa.
Olvidarnos juntos en lugares.
Olvidar sus mañas. Sus malos chistes.
Olvidar a su familia y amigos. Sus mascotas.
Olvidar sus "te amo", sus "gracias". Sus "cruzar la ciudad para no dejarme sola".
Recordar su egoísmo. Su frialdad.
Recordar su temor a hablar. A decir en voz alta.
Recordar que no puede admitir sus errores. Y que dejó de sentir amor.
Recordar sus silencios. Sus caras de hartazgo.
Recordar sus reproches. Sus castigos.
Recordar sus malas formas. Para pedir cosas y para preguntar. Sus horribles sugerencias sobre mi persona.
Recordar sus ganas de cambiarme.
Recordar para olvidar.
Inventar si es necesario.
Porque si recuerdo todo lo que hizo que lo ame, jamás podré olvidarlo.
Y si no lo olvido, va a seguir doliendo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
A veces, q ganas de tener una papelera en la cabeza y ya no recordar q es lo borraste, a veces...
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar